Publicado el 14 de marzo Ignacio Martín, técnico de rizosfera

Control biológico de Fusarium en suelo protegido

Estrategias de competencia y micoparasitismo en la rizosfera

Cuando el Fusarium oxysporum aparece en un invernadero, la reacción habitual es buscar un producto que lo elimine. En suelo protegido esa lógica falla casi siempre. Lo que se observa en las parcelas del Poniente es otra cosa: el patógeno avanza cuando encuentra un nicho radicular vacío, sin competencia y con materia orgánica fresca disponible. Si ese nicho ya está ocupado por Trichoderma o Pseudomonas fluorescens, la infección pierde fuerza antes de que se note en la parte aérea.

La competencia por hierro es uno de los mecanismos más estudiados. Las pseudomonas producen sideróforos que secuestran el hierro disponible en la solución del suelo, y el Fusarium, que no genera sideróforos tan eficaces, se queda sin ese micronutriente en el momento en que más lo necesita para germinar la clamidospora. No es una muerte directa: es un hambre lenta que reduce la capacidad infectiva del hongo.

El micoparasitismo actúa de forma distinta. Trichoderma harzianum reconoce las hifas del patógeno, se adhiere a ellas y libera enzimas como quitinasas y glucanasas que degradan la pared celular. Este proceso requiere humedad estable y temperaturas por encima de 15 grados en el bulbo húmedo. En suelos fríos de invierno la actividad se ralentiza y conviene no confundir ausencia de síntomas con control efectivo.

Hay un tercer frente que pasa desapercibido: la inducción de resistencia sistémica. La planta detecta ciertos compuestos microbianos y activa defensas antes de que el hongo llegue. Esto explica por qué en ensayos con aplicación temprana el daño en cuello y raíz es menor incluso cuando la carga de inóculo en el suelo es similar entre bandas tratadas y testigo.

Integrar estos agentes en un plan de rotación exige pensar en el calendario, no solo en el producto. Aplicar dos o tres semanas antes del trasplante, con el suelo ya atemperado, da tiempo a que la cepa se instale. Después del trasplante conviene repetir en el bulbo húmedo, sobre todo si se ha hecho una desinfección parcial o un lavado de sales.

La compatibilidad con fungicidas químicos se comprueba siempre en pequeñas bandas antes de generalizar. No basta con leer la etiqueta: la cepa concreta, la dosis y el momento de aplicación cambian el resultado. En nuestras parcelas de referencia, dejar una franja sin tratar sirve para comparar y evitar conclusiones apresuradas.

Nada de esto sustituye a un diagnóstico previo. Confirmar la especie de Fusarium, revisar el historial de la parcela y medir la conductividad del extracto de saturación son pasos que ahorran aplicaciones innecesarias. El control biológico funciona cuando se apoya en el manejo del suelo, no cuando se le pide que corrija años de monocultivo.

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